Fe y Ciencia
Al discurso narrativo del autor con las recreaciones de la literatura universal, se unen obras espléndidas realizadas en dibujo con tinta y gouache que reflejan la multiplicidad de su creatividad. Este espacio concentra la simbiosis de Dalí entre la Fe y la Ciencia. Hacia finales de la década de 1940, Dalí se acercó formalmente al catolicismo. A partir de este momento, la iconografía religiosa y el misticismo se convirtieron en temas centrales de su arte, explorando la relación entre la fe, la ciencia y la mística nuclear.
Obras que reflejan esta exploración artística, son el dibujo y el proceso de creación de Assumpta corpuscolaria lapislazulina (1952), en un total de seis piezas. Se añaden a este una acuarela de Madonna con el Niño (1958) y Virgen con la Cruz (1960) y el dibujo del primer Original para el ballet de Romeo y Julieta (1942). Y un boceto para la Última Cena (1954).
Dalí diseñó varios bocetos para la portada, el frontispicio y el remate de su única novela, «Rostros ocultos» (Hidden Faces) de 1944, publicada por The Dial Press. Este boceto recrea las obsesiones religiosas, sexuales y fantasiosas del autor, y se aleja de la portada definitiva que reflejaba su estilo surrealista en un contexto visualmente rico y onírico. El proyecto de ballet de Salvador Dalí titulado Mysteria fue concebido, pero nunca llegó a realizarse, como una producción completa. Formaba parte de una trilogía de ballets ideada por Dalí a principios de la década de 1940. Su misticismo vital y artístico se resumen en el epílogo de su autobiografía de 1941: “Todo este tiempo he estado buscando el cielo a través de la densidad de la carne confusa de mi vida: ¡el cielo!”. Escribió: «¿Y qué es? ¿Dónde está? El cielo no está ni arriba ni abajo, ni a la derecha ni a la izquierda; ¡el cielo está precisamente en el corazón del creyente! FIN.»
La simbología y temática de estas piezas se integra de manera espléndida en el discurso esencial del conjunto escultórico. Esta combinación entre escultura, dibujo y obra gráfica permite al espectador explorar las enormes posibilidades de la tridimensionalidad escultórica y su proyección simbólica en torno a las diferentes temáticas que el autor manifiesta a través de su particular visión onírica del arte.



