El Quijote – Literatura, materia y espíritu
Las esculturas de Dulcinea y Alma de Quijote que presiden estas salas reflejan el interés y el valor de la obra cervantina para Salvador Dalí. Para Dalí, el verdadero "alma" o significado de las cosas no reside en la realidad objetiva, sino en el fondo del alma y la psique de cada uno. De ahí que, en su Alma de Quijote, se una a la visión de representar la unión de la locura genial, la fantasía onírica y la subversión de la realidad, viéndose reflejado en el hidalgo como un soñador que impone su propio mundo interior al exterior. Dulcinea, por el contrario, no se describe para el autor un personaje literario, sino una representación surrealista de la belleza idealizada, el deseo inalcanzable y la transformación de la realidad a través de la locura o la fantasía. Dulcinea es el ideal inalcanzable de belleza que mueve al caballero, la musa soñada, a menudo fusionada con elementos oníricos.
