La imagen de Tritón emana, en el ciclo literario y artístico de nuestra civilización, del entorno del Mare Nostrum. Según Hesíodo, en su Teogonía, obra del siglo VIII o del VII a. C., Tritón es hijo de Poseidón y Anfitrite (930-933) y ha sido asociado al mundo marino como gobernante de las profundidades del mar, terrible y poderoso. Portab una caracola que tronaba y levantaba tempestades. Su figura también se refleja en el mito de los Argonautas a quienes ayuda en algún momento de la trama. A lo largo de la historia, sus cualidades fueron modificándose hasta el extremo de ser considerado por la literatura inglesa mensajero de los dioses. Este aspecto puede haber servido de referencia a Dalí para alterar la iconografía tradicional del mito y recrearlo a partir de la idea del mensajero. Sobre todo, al anular su símbolo tradicional, la caracola, para dotarlo de alas que aludan al espacio, al vuelo. Así, lo ha despojado de su dependencia del mar y convertido en un ser aéreo que se debate entre el medio acuoso y el aire.

