El conjunto presenta toda una simbología de formas y gestos con que Dalí quiso mostrar su admiración por el artista cubista, gran inspirador del movimiento Dadá, Marcel Duchamp
(1887-1968). En su obra Desnudo bajando una escalera n.º 2 (1912, Filadelfia, Philadelphia Museum of Art), Duchamp crea el símbolo de una nueva concepción del arte donde la forma se somete al movimiento a través de influencias del cubismo y el futurismo. Un tema que, por otra parte, es muy del gusto de Dalí, el de la forma fragmentada y el movimiento.
En el caso de la escultura daliniana el impulso de la figura es ascendente y las formas femeninas sometidas al movimiento recuerdan la obra del futurista Umberto Boccioni (1882- 1916) y a versiones sugerentes de piezas de Max Ernst (1891-1976), en cuyas figuras los contornos se diluyen como consecuencia del movimiento. Dalí consigue su homenaje a Duchamp invirtiendo los términos descendentes por ascendentes y creando una nueva simbología de elementos.
La relación entre Duchamp y Dalí se remonta a 1933 cuando el artista francés alquila una casa en Cadaqués para pasar el verano. Durante ese tiempo afianzan una amistad y admiración mutuas, tanto personal como por el trabajo de cada uno, a las que se une un cierto escepticismo en cuanto a las formas artísticas y unos intereses estéticos comunes de los que ambos se nutren recíprocamente.

