Gala (Helena Deluvina Diakonoff, 1894-1982), conoce a Dalí durante unas vacaciones con su marido Paul Éluard (1885-1952) en Cadaqués en 1929. Para el pintor y para ella es amor a primera vista y a continuación se iniciará no solo un romance, sino una simbiosis de arte y personalidad que inspirará la obra y la existencia de Dalí. La musa de Dalí protagoniza esta escultura formada por una A mayúscula y su figura desnuda, de pie y recortada en el hueco que deja la letra a modo de ventana.
La composición retoma la del cuadro que Dalí realiza de su hermana Anna Maria, musa habitual de sus obras hasta la aparición de Gala, en 1925, titulado Muchacha en la ventana (Madrid, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía), un lienzo considerado por los críticos de la época como una «pintura escultórica» por la rotundidad de las formas. La escultura sugiere las mismas líneas contundentes que la protagonista del cuadro; al igual que en la obra precedente, la pieza replantea el juego espacial doble donde es el personaje quien introduce al espectador en el espacio. A ello hay que añadir la aplicación formal del método paranoico - crítico en la obra, procedimiento del que Gala es la auténtica musa. Gala asomada a la ventana formaba parte de un proyecto de Dalí para modelar la palabra «GALA» con las letras de su nombre, de los cuales solo realizó esta pieza.

