El interés de Dalí por la ciencia —las matemáticas y la astrofísica— le llevan a investigar en el campo de la resistencia de la materia en el espacio exterior. Hasta el punto de que concibe cuerpos pesados, como el elefante, en una dimensión sin gravedad, en la que la materia se adaptaría a la ingravidez. En el caso del Elefante cósmico, el autor ha transformado dicha materia en fuerza y resistencia de la naturaleza. Sus primeras versiones se recrean a partir de imágenes oníricas en las que el animal alarga de manera infinita sus patas y se convierte en símbolo de poder y futuro, tal y como los mostrará en la obra pictórica Los elefantes de 1948 (colección particular). Con el paso del tiempo el autor generará esta escultura del Elefante cósmico alejada de los modelos tradicionales que ha elaborado.
Las connotaciones simbólicas del elefante están representadas en la obra de Dalí desde fecha muy temprana y forman parte de su trayectoria estética tomando como referentes obras clásicas como el libro renacentista Hypnerotomachia Poliphili o el Sueño de Polilfio (1499), atribuido a Francesco Colonna (1433-1527), en el que de manera onírica aparecen recreados elefantes y hormigas y cuyo texto servirá de consulta al artista en diversas ocasiones. También como referente más próximo, desde el punto de vista monumental, destacan el elefante del Parco dei Mostri de Bomarzo (h. 1550) y el grupo escultórico de Gian Lorenzo Bernini (1598- 1680), denominado el Obelisco (1667), frente a la iglesia de Santa Maria sopra Minerva, en Roma.

